Durante casi dos siglos, el palacio de Buckingham fue algo más que una dirección oficial: el corazón doméstico de la Corona británica, el lugar donde los monarcas dormían, desayunaban y gobernaban desde adentro. Ese capítulo cierra con Carlos III.

El rey británico confirmó que no se mudará al histórico recinto ubicado en el centro de Londres, junto a Saint James Park y Green Park. Él y la reina Camila Parker Bowles seguirán viviendo en Clarence House, la residencia que ocupan desde hace más de veinte años, primero como Príncipe de Gales y ahora como soberanos.

La decisión convierte a Isabel II, fallecida en septiembre de 2022, en la última monarca que habitó Buckingham de manera permanente. En adelante, el palacio de 775 estancias y vastos jardines tendrá un rol distinto: sede de recepciones oficiales, visitas de Estado, cumbres diplomáticas, oficinas de la Casa Real y espacio cada vez más abierto al turismo.

El giro no es solo administrativo. Buckingham comenzó su historia como hogar real en 1837, cuando la reina Victoria heredó la Corona. Fue ella quien amplió la estructura original, incorporó el balcón central que hoy identifica a la Familia Real y modernizó el recinto con cableado eléctrico y telefónico para la época. Lo que Victoria consolidó como palacio residencial, Carlos lo redirige hacia lo público.

Las obras de restauración también inciden en la decisión. El palacio atraviesa un proceso de modernización que incluye fachadas, tuberías, electricidad, baños, ascensores y calefacción, con un presupuesto cercano a 430 millones de euros y término previsto para 2027.

James Chalmers, director de finanzas de la Casa Real británica, señaló que "el papel de la monarquía moderna continúa adaptándose a las demandas de un mundo en constante evolución, en el que el 'poder suave' de la familia real desempeña un papel diplomático crecientemente vital". Fuentes palaciegas, por su parte, subrayaron que el rey "siente gran cariño por el palacio de Buckingham y un profundo respeto por el papel que desempeña en la vida real y pública".

Las obras de modernización tienen prevista su conclusión para 2027. Cuando terminen, Buckingham abrirá una nueva etapa como sede ceremonial y destino turístico, con Carlos III viviendo a pocos metros, en Clarence House.