La reciente promulgación de la Ley de Envejecimiento en Chile marca un hito en la forma en que el país aborda el rápido aumento de su población mayor. Más allá de asegurar cuidados y protección social, la normativa pone en el centro un concepto cada vez más relevante: el envejecimiento saludable.
Sin embargo, expertos advierten que uno de sus componentes más determinantes sigue siendo invisibilizado en las políticas públicas: la salud bucal. Chile vive un proceso acelerado de envejecimiento.
Hoy, las personas mayores representan un porcentaje creciente de la población, y se proyecta que en los próximos años superarán a los menores de 15 años. Este cambio no solo tensiona los sistemas de salud y cuidado, sino que obliga a repensar qué significa envejecer bien.
En este escenario, la nueva legislación busca promover la autonomía, la funcionalidad y la calidad de vida en la vejez. Pero investigadores del área de la salud advierten que estos objetivos difícilmente podrán alcanzarse sin integrar de manera efectiva la salud oral.
«La boca no es un sistema aislado: influye directamente en la alimentación, la comunicación, la autoestima y la interacción social», señalan académicas de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad del Alba. Problemas como la pérdida de dientes, el dolor o las enfermedades periodontales no solo afectan la calidad de vida, sino que pueden desencadenar malnutrición, aislamiento, fragilidad e incluso dependencia.