El lunes 12 de mayo de 2026, Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, cruzó la frontera por Nogales y se entregó a las autoridades estadounidenses. Días después, Enrique Díaz Vega, exsecretario de Administración y Finanzas del mismo gobierno, viajó desde Europa hasta Nueva York para ponerse a disposición de la justicia federal.

Ambos son los primeros integrantes del gabinete del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya en quedar bajo custodia estadounidense, acusados de conspirar con el Cártel de Sinaloa para introducir cantidades masivas de narcóticos en Estados Unidos. Su entrega no fue un hecho aislado.

Fue el último eslabón visible de una investigación que tardó más de ocho años en construirse, que comenzó con células de tráfico relativamente pequeñas en Los Ángeles y que escaló, paso a paso, hasta alcanzar los niveles más altos del gobierno del estado mexicano de Sinaloa. PUBLICIDAD El expediente que los tiene acusados lleva el número S9 23 Cr.

180 y fue abierto en el Distrito Sur de Nueva York. Hoy incluye a 38 personas: los líderes del Cártel de Sinaloa conocidos como Los Chapitos, sus operadores, proveedores internacionales, lavadores de dinero y diez funcionarios y exfuncionarios del gobierno de Sinaloa, encabezados por Rubén Rocha Moya.

Cómo empezó todo: células en Los Ángeles, infiltrados y los primeros cargos La historia del caso no empieza en 2023, cuando el Departamento de Justicia anunció con bombo y platillo los cargos contra Los Chapitos. Empieza varios años antes, en California.