La integración tributaria: el debate de fondo en la megarreforma 14.06.2026 14.06.2026 En medio del debate por la reintegración tributaria propuesta en la megarreforma, el autor de esta esta columna sostiene que la discusión no solo trata de inversión o recaudación, sino del principio que define quiénes deben financiar las cargas comunes. El autor sostiene que, «a mi juicio, el impuesto corporativo debería ser definitivo y autónomo del impuesto de los propietarios, tal como lo es el impuesto que pagan los trabajadores (esto igualaría el trato entre rentas del capital y rentas del trabajo).
Sin embargo, no es recomendable que la desintegración del impuesto a la renta implique los costos que significó su desintegración parcial». La reforma tributaria contenida en la Ley para la Reconstrucción Nacional ha generado un intenso debate sobre la reintegración del impuesto a la renta.
Más allá de las razones que se han dado desde el gobierno para apoyar esta iniciativa, ciertamente que la discusión implica cuestiones más profundas que su relación con la inversión. La integración del impuesto a la renta da cuenta de una perspectiva fundamental sobre el rol de los impuestos.
Tener un régimen integrado o desintegrado no influye en lo atractivo que es Chile para los inversionistas, sino que hace referencia a algo más importante: quiénes deben aportar y en qué medida al financiamiento de aquellas cargas que son comunes por vivir en sociedad. El impuesto a la renta aplica en dos niveles: en un primer nivel existe el impuesto de primera categoría que pagan las empresas y en otro nivel el impuesto global complementario que pagan los propietarios (socios o accionistas).
El primero es pagado anualmente sobre las utilidades producidas y el segundo solo cuando estas son retiradas de la empresa. La integración significa que el impuesto de primera categoría de la empresa opera como un crédito en contra del impuesto global complementario del dueño.