Desde el año pasado vive en Puerto Montt tras ser fichado por el equipo de Puerto Varas; hoy compagina la intensidad del básquetbol profesional con la carrera de kinesiología en la Universidad San Sebastián (USS). Simón Davies, basquetbolista chileno de 1,91 metros, cuenta que la decisión de estudiar responde tanto a un interés personal como a la necesidad de proyectar un futuro más allá de la cancha.
Davies recuerda que empezó en el deporte a los doce años, impulsado por su madre: pasó por vóley, fútbol, natación y tenis antes de quedarse con el básquetbol, por su estatura y afinidad. Debutó a los 16 en el primer equipo del club Español de Talca, y después de varias temporadas en Talca fue convocado por el equipo de Puerto Varas, uno de los clubes más importantes del sur de Chile, que lo llevó a instalarse en la Región de Los Lagos.
En Talca ya había comenzado la carrera de kinesiología, una disciplina estrechamente vinculada al deporte y la rehabilitación. Cuando se mudó a Puerto Montt congeló esos estudios para dedicarse de lleno a jugar; más tarde retomó la formación en la Universidad San Sebastián (USS), una institución privada con sedes en varias ciudades del país, donde logró una beca deportiva y facilidades para compatibilizar travesías y evaluaciones.
La rutina de Davies es estricta: entrena todas las mañanas, asiste a clases y vuelve a entrenar cuando el calendario lo exige. La principal dificultad, dice, es encontrar tiempo para todo. "Llego en la noche a cocinar, lavar o hacer el aseo, y entre todo eso debo estudiar", relata. Vive con su pareja y aprovecha cualquier espacio libre: cuando maneja escucha clases o repasos, porque cada minuto cuenta.
Los profesores de la USS, según su versión, aceptan justificativos por viajes y reprograman pruebas cuando los compromisos del calendario así lo requieren. Esa flexibilidad le ha permitido mantener vigente la carrera sin dejar de competir a nivel profesional.
Davies tiene un horizonte claro: sueña con integrar la selección chilena de básquetbol y, a largo plazo, montar su propia clínica para deportistas. En la conversación mencionó su intención de trabajar tanto en rehabilitación como en otras áreas, pero la frase quedó inconclusa en la entrevista y no se precisaron los detalles.
Su historia ilustra una tensión común en el deporte profesional chileno: la urgencia de rendir en la cancha junto a la necesidad de forjar una carrera para la vida después del deporte. Para Davies, la universidad no es una carga, sino un complemento que le da seguridad y otra identidad, una red que podría sostenerlo cuando el cuerpo deje de competir.