Un operativo conjunto de Gendarmería de Chile, la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) y el Ministerio Público se desplegó el día de hoy en el Complejo Penitenciario (CP) de Valdivia, con trabajos simultáneos al interior y al exterior de la unidad que terminaron con detenciones y la incautación de teléfonos, drogas y armas de fabricación casera.
La PDI allanó 12 domicilios vinculados a la investigación, lo que derivó en la detención de siete personas, mientras que personal del Departamento de Seguridad Penitenciaria de Gendarmería intervino ocho módulos dentro del penal y registró la intervención de 829 internos. En las diligencias se recuperaron objetos arrojados desde el exterior y se incautaron 39 celulares, sustancias ilícitas, armas de confección artesanal y cuerdas acondicionadas para recoger paquetes lanzados hacia el recinto.
Johnny Fica Méndez, jefe Nacional subrogante de Crimen Organizado de la Policía de Investigaciones de Chile, sostuvo que la operación, denominada "Monasterio 2.0", corresponde a una segunda fase de una investigación que lleva más de dos años y que está orientada a desarticular grupos dedicados a la internación de sustancias ilícitas en recintos penitenciarios.
Según las instituciones, la banda operaba mediante lanzamientos desde el exterior del penal, conocidos como "pelotazos", para introducir drogas y elementos prohibidos. Con información aportada por el Departamento de Investigación Criminal de Gendarmería se logró localizar y recuperar varias de las especies arrojadas desde fuera del complejo.
El Inspector Operativo de Gendarmería, Mario Cid Dinamarca, destacó el carácter coordinado del trabajo y subrayó la intención de la institución de fortalecer la seguridad tanto al interior de los recintos penitenciarios como en sus inmediaciones. "Vamos a seguir trabajando, poniendo el énfasis en el trabajo organizado, en conjunto, que nos va a permitir llevar más seguridad", dijo.
El procedimiento integra a las tres instituciones en roles complementarios: la PDI ejecutó los allanamientos y detenciones en domicilios, Gendarmería controló y revisó módulos internos del CP de Valdivia, y el Ministerio Público dirigió las diligencias investigativas. Las fuentes oficiales señalaron que la fase actual de la investigación busca desbaratar la logística de abastecimiento hacia presos y los vínculos externos que facilitan esas internaciones.
En el contexto chileno, el ingreso de celulares, drogas y armas a recintos penitenciarios ha sido identificado por autoridades como uno de los principales desafíos para la seguridad carcelaria y para la convivencia de vecinos que habitan cercanías de las unidades. Operativos interinstitucionales de este tipo se han repetido en distintas regiones ante la detección de métodos variados de internación, desde lanzamientos hasta complicidades desde el interior.
El Ministerio Público quedó a cargo de las diligencias posteriores y de coordinar los pasos procesales. No se han informado aún formalizaciones concretas ni medidas judiciales sobre los siete detenidos a la espera de las diligencias complementarias que determinen responsabilidades y posibles imputaciones.
Las instituciones señalaron que las pesquisas continuarán y que se profundizarán las indagatorias para establecer la red de apoyo exterior que facilitaba los envíos, así como los vínculos al interior del penal que permitieron la recepción de los elementos prohibidos. El procedimiento en Valdivia se enmarca en una política de fiscalización y control que las autoridades han anunciado reforzar en otras unidades del sistema penitenciario.
