La Asociación del Fútbol Uruguayo (AUF) tomó una medida inédita después de la eliminación de la selección en el Mundial 2026: canceló los vuelos de regreso contratados para los 26 jugadores y el cuerpo técnico de Marcelo Bielsa, dejando a toda la delegación con la responsabilidad de costear y coordinar su traslado desde México.

La resolución se interpretó como un castigo institucional tras la decepcionante campaña de la Celeste en el torneo coorganizado por Estados Unidos, México y Canadá. Uruguay no logró superar la fase de grupos, un resultado que la dirigencia consideró inaceptable para una selección con el historial del equipo charrúa.

Marcelo Bielsa, quien asumió la banca uruguaya con grandes expectativas, cerró su ciclo de la peor manera. El técnico argentino, reconocido por su metodología de trabajo intensa y su enfoque táctico ofensivo, terminó su contrato con la AUF sin posibilidades de renovación tras la participación en Norteamérica.

Los jugadores, varios de ellos figuras en clubes europeos de primer nivel, debieron buscar opciones de regreso desde suelo mexicano sin ningún apoyo logístico de la federación. La medida generó reacciones encontradas en el ambiente futbolístico uruguayo, donde se calificó como una señal clara de la molestia de los dirigentes con el rendimiento del plantel.

Con Bielsa fuera del cargo, la AUF quedó ante la tarea de encontrar un nuevo seleccionador para reconstruir el proyecto rumbo a las eliminatorias sudamericanas al Mundial de 2030, sin que la federación haya fijado plazos públicos para el proceso.