Según comentan fuentes que conocen al dedillo las diligencias, la tesis del asesinato en un contexto de fiscalización comenzó poco a poco a desmoronarse. Eso, luego de que los investigadores descubrieran que fue el propio Figueroa quien intentó hacerse pasar por un tercero para denunciar la supuesta presencia de personas consumiendo alcohol en la vÃa pública.
Y aunque eso evitó que los investigadores pudieran trazar la llamada de manera inmediata, más tarde las diligencias comprobaron que el IMEI del celular de donde provino el telefonazo estaba asociado al propio Figueroa. Las pesquisas además establecieron que la voz era justamente del uniformado.
Además, se estableció que el disparo que le causó la muerte provino de su arma. “Se encuentra en extrema gravedad”, aseveró la mañana del 19 la capitán de Carabineros, Javiera GarcÃa.
La PDI, por ejemplo, se vio obligada a dar explicaciones al diputado Javier Olivares, quien ofició al director general, Eduardo Cerna, para que le aclararan “el origen de la información y los canales de verificación utilizados antes de publicar” las condolencias. Sin embargo, antecedentes recopilados por esta Unidad de Investigación apuntan a que Figueroa efectivamente habÃa fallecido el 18 de marzo de 2026 y no el 20, como aseguró Carabineros.
Murió, según su certificado de defunción, a las 22:37 horas en el Hospital de Puerto Montt, a causa de un traumatismo craneoencefálico por agresión con arma de fuego. Es decir, una hora antes de que las tres reparticiones públicas emitieran sus respectivos mensajes.