El exfutbolista chileno que conecta startups con la liga español y la Premier League A través del Global Sports Innovation Center, un hub impulsado por Microsoft, Kamillo Hunger conecta desde Valencia startups deportivas con las principales ligas del mundo y sus clubes. Noticias destacadas El viernes 27 de marzo, bajo la fuerte lluvia de Londres, en los últimos pisos de un edificio de Microsoft con salas de reuniones rodeadas de ventanales de cristal, un grupo de startups presenta sus soluciones a representantes de la Premier League, clubes y ejecutivos del ecosistema deportivo.

Luego de viajar ese mismo día desde Valencia, el chileno Kamillo Hunger ordena los tiempos, coordina la jornada y sigue las conversaciones después de cada pitch. “Llevamos startups a que les pitchearan a los clubes, y fue de película”, dice.

El evento es parte de su trabajo como Business Developer & Operations Manager en el Global Sports Innovation Center (GSIC), una organización creada por Microsoft que funciona como puente entre emprendimientos tecnológicos y grandes empresas del mundo deportivo. Hace dos meses entró al cargo, el que según explica, consiste en “buscar startups que sean soluciones para problemáticas que nos plantean clientes como LaLiga o Marca, o clubes, coordinar eventos de ecosistema deportivo, conectar a las startups con las organizaciones deportivas y generar reportes de los trabajos que hacemos con las diferentes organizaciones deportivas”.

Del futbolista en Chile a la industria global del deporte Hunger nació en La Serena y, enamorado del fútbol, jugó durante su adolescencia en las divisiones inferiores del Club Deportes La Serena, como extremo por ambas bandas. Ya mayor de edad, y motivado por su madre, se trasladó a Santiago a estudiar Kinesiología en la Universidad Católica, mientras jugaba en Santiago Wanderers.

Así, viajaba a Valparaíso todos los días para entrenar por las mañanas y después volvía a Santiago a clases. Como tenía beca por ser deportista destacado, le daban facilidades académicas para poder entrenar: “No me pedían asistencia para las clases que faltaba, siempre que yo rindiera al final”, cuenta.