Un día en el legado verde de los Luksic: ciencia, insectos y árboles centenarios A los pies del volcán Mocho-Choshuenco, la familia Luksic abrió en febrero las puertas de su primer proyecto de conservación en conjunto: Parque Pirinel. Son 12.000 hectáreas de bosque en Panguipulli, con más de 10 kilómetros de senderos y especies como pudúes, ranitas de Darwin y monitos del monte.

“Lo que hoy cuidamos sienta las bases para el desarrollo futuro”, dice Isabella Luksic, vicepresidenta de Fundación Luksic. Noticias destacadas Cuando llueve en Panguipulli, profundo en el Parque Pirinel, apenas se siente el agua.

Los visitantes -ya miles desde que abrió el 14 de febrero- lo notan cada vez que un temporal golpea la zona: adentro, dicen los guardaparques, el bosque amortigua. Así ocurre el martes 31 de marzo, la primera vez que la Fundación Luksic abre las puertas de su nuevo parque a un medio de comunicación.

Son 12.000 hectáreas de bosque templado al pie del volcán Mocho-Choshuenco, más de 10 kilómetros de senderos y cuatro miradores. Adentro hay pudúes, ranitas de Darwin, monitos del monte, chucaos, güiñas, hued hued, picaflores, bichos de todos los colores, más de 200 especies nativas de flora y árboles centenarios.

Colinda con el Parque Nacional Mocho-Choshuenco y está cercano a la Reserva Biológica Huilo Huilo. El parque es la primera apuesta formal de conservación de la familia Luksic en conjunto.