Ciudad de México tiene todo listo para el Mundial 2026. A cuadras del Zócalo, la plaza más grande y simbólica del paÃs, hay otras escenas que nada tienen que ver con la fiesta: miles de maestros que marchan, bloquean avenidas y piden a gritos que la presidenta Claudia Sheinbaum los reciba.

Y que, si no lo hace, están dispuestos a arruinar el evento deportivo. El pasado lunes 1 de junio fue el dÃa más duro hasta ahora.

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) convocó una marcha nacional desde el Ãngel de la Independencia hacia el Zócalo. Manifestantes de la CNTE (ala disidente del sindicato oficial) cortaron en horas pico el Paseo de la Reforma y el Circuito Interior, dos de las arterias más transitadas de la ciudad, y derribaron las estatuas de futbolistas que el Gobierno habÃa instalado para ambientar el Mundial.

Las imágenes circularon rápido en redes sociales. Sus demandas son otras: quieren que se derogue la ley de pensiones vigente para los trabajadores del Estado y reclaman un aumento salarial del 100%.

La brecha entre el 9% acordado y ese 100% exigido dice bastante sobre por qué las negociaciones no avanzan. Filiberto Frausto, representante sindical, fue más explÃcito sobre el Mundial 2026: “Esa actividad tendrÃa que suspenderse.