Algo huele mal en los paneles deportivos chilenos, y en dÃas de Mundial, el hedor se vuelve difÃcil de soportar. ¿Dónde están las relatoras y comentaristas de fútbol?

Para quienes seguimos las transmisiones de los campeonatos locales, ya es una malsana costumbre, pero en época de Mundial, su ausencia en partidos importantes e incluso en los no tanto es casi inexplicable. La tara es evidente en el ecosistema deportivo chileno, sobre todo en contraste con paÃses como Argentina donde las narradoras del balompié, asà como las comentaristas, ya son parte de la naturalidad del paisaje, y sin cuotas de género mediante (su lugar ha sido conquistado a punta de esfuerzo y trabajo duro, derribando prejuicios tan centenarios como dañinos).

En dÃas de Copa del Mundo, cuando abundan los partidos y urge una correcta comunicación de estos, la pregunta vuelve con cierta incomodidad: ¿por qué ellas quedan relegadas a los ‘partidos B’, a las sombras en el mejor de los casos, cuando al frente la oferta masculina navega majaderamente entre el cliché, el panfleto y los lugares comunes? Los suscritos a TNT Sports (y antes al CDF) lo padecen todos los fines de semana: relatores y comentaristas de fútbol (muchas veces exfutbolistas) que hacen de la obviedad y la precariedad verbal las únicas vÃas posibles para transmitir una idea.

De lejos, trotan como esos jugadores de equipos de fútbol complacientes, que se mueven por la cancha con el relajo de mantener la categorÃa y la calma de quien no arriesga nada, porque la titularidad y la gloria (y la remuneración) ya están garantizadas. En internet, los memes sobre estas situaciones se multiplican, aunque también una apatÃa tóxica y misógina a la aparición de rostros femeninos en las transmisiones deportivas.

Y en los hechos, es entendible: la pantalla está cooptada por las barbas de siempre, y cualquier atisbo de cambio o renovación parece más bien una afrenta o una claudicación a la mÃstica original del fútbol, que por suerte, en la realidad futbolera ajena a la pantalla, reluce cada vez menos endogámica, tanto en el deporte como en las tribunas (aunque los paneles deportivos se encarguen de demostrarnos lo contrario). En Chile, al menos, la falta se agrava cuando la narrativa masculina se impone en los comentarios deportivos en sÃ, con chistes sexistas hasta de doble o triple sentido, o con reflexiones que se alejan por completo de la dimensión humana que una mujer podrÃa descifrar en apenas unos segundos, y que muchas veces son clave para dilucidar una problemática pelotera de alto o bajo calibre.