Un estudio de la fundación Techo-Chile que siguió a familias desalojadas en la Región Metropolitana concluye que la medida no resolvió la precariedad habitacional, sino que la desplazó a otros lugares. La investigación rastreó 30 hogares provenientes de cinco campamentos para conocer su situación una vez que abandonaron los terrenos ocupados.

El informe detalla que 23 de 30 hogares se trasladaron a entornos de mayor vulnerabilidad, incluyendo arriendos sin contrato, allegamiento —vivir en la casa de otra familia sin contrato formal— o reasentamiento en nuevos campamentos. El resto no mostró avances significativos respecto a su condición previa en asentamientos informales.

Los autores subrayan que tres de cada cuatro hogares del seguimiento no lograron acceder a una solución habitacional formal. Según el Catastro Nacional de Campamentos de la propia fundación Techo, en 2024 hay 1.428 campamentos en Chile y más de 120.000 familias viviendo en ellos; además, 449 campamentos presentan algún tipo de amenaza de desalojo, apunta el documento.

Isidora García, directora social de Techo-Chile, resume la conclusión central con una frase que se repite en el estudio: "El desalojo es simplemente un mecanismo de traslado de la precariedad habitacional de un lugar a otro". El informe agrega que, en los últimos seis años, se han registrado 59 casos similares de traslado y que entre 2019 y 2024 se dictaron 91 sentencias vinculadas a ocupaciones y desalojos, cifras que la fundación usa para ilustrar la tendencia.

El trabajo también muestra que las familias priorizan permanecer en la misma comuna o en comunas cercanas, aun cuando eso signifique perder estabilidad habitacional. Eso responde al arraigo territorial, redes familiares, fuentes de trabajo y acceso a servicios: 14 de los 30 hogares seguidos se mantuvieron en la misma comuna o en sus cercanías.

Techo-Chile plantea que, ante estos resultados, se requiere una nueva estrategia nacional de vivienda que vaya más allá del desalojo y garantice soluciones habitacionales efectivas. El estudio y el Catastro 2024, ambos de Techo-Chile, son usados por la fundación para exigir políticas que respondan a la cifra de 1.428 campamentos y a las más de 120.000 familias afectadas, datos publicados por la organización en 2024.