El presidente José Antonio Kast convocó este viernes a los timoneles del oficialismo a un desayuno en el Palacio de La Moneda. La cita buscaba reducir las tensiones acumuladas tras el fracaso de la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau.

El episodio que detonó las fricciones fue el rechazo al libelo acusatorio impulsado por los partidos Republicano y Nacional Libertario, este último ajeno al Gobierno. La acusación cayó porque senadores de la Unión Demócrata Independiente (UDI) y de Renovación Nacional (RN) le retiraron su respaldo, exponiendo las fisuras internas del sector.

Tras el encuentro, Kast reconoció la necesidad de fortalecer los vínculos internos. "Tenemos que afiatar las confianzas", dijo el mandatario, usando una expresión chilena para hablar de ajustar y alinear voluntades. El presidente también subrayó que la responsabilidad de generar esas instancias de cooperación recae en el propio Ejecutivo.

Pese a las expectativas de anuncios concretos, la reunión no produjo acuerdos precisos. No hubo cronograma de nuevas instancias de coordinación ni avanzó la posible conformación de una coalición formal de Gobierno.

Los presidentes de partido valoraron el encuentro sin precisar compromisos. Arturo Squella, timonel de los Republicanos, señaló que habrá reuniones periódicas de trabajo conjunto. Andrea Balladares, presidenta de RN, puso el acento en los desafíos económicos: "El país está en un minuto económico complejo, necesitamos sacar el proyecto de megarreforma", dijo. Guillermo Ramírez, presidente de la UDI, descartó la necesidad de constituir una coalición formal y apostó por mejorar la coordinación entre las colectividades.