Robar, mover y vender. Así de simple, y así de difícil de desarticular, es el mecanismo que la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) describió como "el círculo vicioso" de la economía criminal en Chile. Un informe elaborado por el principal gremio empresarial del país y sus organizaciones adheridas traza cómo funcionan estos mercados ilegales desde adentro.

La conclusión es que no se trata de actividades caóticas ni espontáneas. Son sistemas estructurados que operan con coordinación, financiamiento y reparto de funciones, cubriendo toda la cadena de valor: producción, distribución, comercialización y lavado de activos. El propio informe los define como "sistemas económicos paralelos, estructurados y operados por organizaciones criminales".

El ciclo comienza con la obtención del producto. Las organizaciones consiguen sus bienes mediante robos, contrabando o falsificaciones. Lo que las hace tan difíciles de combatir es que explotan brechas en la fiscalización del Estado y se benefician de marcos sancionatorios que, según la CPC, resultan insuficientes para disuadirlas.

Una vez obtenido el bien, viene lo que el informe llama el núcleo operativo: guardar y mover la mercancía. Aquí entran el acopio, el bodegaje y las redes de transporte, apoyadas por empresas fachada y documentos fraudulentos que le dan apariencia legal al flujo.

La última etapa cierra el ciclo: comercialización en canales informales y lavado del dinero mediante criptomonedas o efectivo. Con esas ganancias blanqueadas, la organización puede volver a financiar el primer paso y el proceso reinicia.

La CPC advierte que estas economías ilícitas afectan la inversión y la recaudación tributaria del país, más allá del daño en seguridad ciudadana. El gremio calificó el fenómeno como 'un desafío estructural para el desarrollo del país' y señaló que estos mercados criminales "se adaptan a las debilidades del Estado, explotan oportunidades económicas y aprovechan las necesidades de las personas", usando herramientas similares a las de cualquier emprendimiento formal, pero sin cumplir ninguna regla.