El gobierno del Presidente José Antonio Kast prepara un proyecto de ley para fusionar el Ministerio del Interior con la Secretaría General de Gobierno, conocida como Segegob, el organismo encargado de la vocería y la relación comunicacional del Ejecutivo. Se trata del primer paso de una reforma que en La Moneda ya proyectan más amplia: una reorganización que podría concentrar en una sola cartera las principales funciones políticas del gobierno.
La iniciativa fue anunciada durante la primera Cuenta Pública del mandatario y hoy está en manos de Claudio Alvarado, quien ejerce como biministro al encabezar simultáneamente ambas carteras. Alvarado también prepara la convocatoria de una comisión de expertos que deberá definir los detalles finales de la propuesta.
El Ministerio del Interior ya redacta el articulado que fusionará ambas reparticiones, con el objetivo de ingresarlo al Congreso durante el segundo semestre de 2026. La idea es que exista una sola estructura a cargo de la coordinación política, la agenda legislativa y las comunicaciones del gobierno, bajo el liderazgo de Interior. En paralelo, el Ejecutivo comenzará a socializar el texto con los parlamentarios oficialistas para asegurar respaldo antes de su tramitación.
Consultado sobre la medida, Alvarado la enmarcó en un compromiso presidencial más amplio. "Uno de los compromisos del Presidente es la modernización del aparato público. Se va a ingresar en el segundo semestre la fusión de ministerios de Interior y Segegob, con el propósito de que exista una sola coordinación política, programática y comunicacional", explicó el ministro.
La propuesta que se estudia en Palacio, sin embargo, podría ir más lejos. Según pudo saber La Tercera, en el gobierno también se evalúa sumar a este nuevo diseño la Secretaría General de la Presidencia, la Segpres, el organismo que hoy coordina la relación del Ejecutivo con el Congreso y el trámite de los proyectos de ley. De concretarse, Interior absorbería la coordinación política, la agenda legislativa y las comunicaciones, mientras las actuales secretarías pasarían a operar como subsecretarías especializadas dentro de esa cartera única.
El Ministerio del Interior es, desde el retorno a la democracia, el más poderoso del gabinete: concentra el orden público, la seguridad y buena parte de la conducción política del gobierno de turno. Sumarle la vocería y el vínculo con el Congreso rompería con la lógica de reparto de funciones que ha primado en los gabinetes chilenos durante las últimas tres décadas. Para el Ejecutivo, la ventaja es evidente: una sola línea de mando reduce roces internos y agiliza decisiones. El riesgo, que también se discute entre parlamentarios, es una concentración de poder político que reste independencia a organismos hoy separados.
El diseño definitivo dependerá del trabajo de la comisión de expertos que Alvarado prepara convocar en las próximas semanas, mientras el proyecto de fusión entre Interior y Segegob avanza en paralelo con miras a su ingreso al Congreso en el segundo semestre de este año.