Tras el anuncio del gobierno de su estrategia fiscal para el período, la clasificadora de riesgo Moody's advirtió que Chile debe reconstruir sus reservas fiscales para sostener su calificación crediticia. La agencia fue la primera de las tres clasificadoras principales en analizar la nueva hoja de ruta, que fija como meta llegar a un déficit de 1,5% del PIB (Producto Interno Bruto) en 2030, descartando la promesa de campaña de alcanzar el balance fiscal.

El objetivo contrasta con lo que recomienda el Consejo Fiscal Autónomo (CFA), organismo independiente que asesora las finanzas públicas del Estado. El CFA propone alcanzar un superávit del 1% del PIB para 2029-2030, con el fin de recomponer los colchones fiscales que Chile acumuló en años anteriores. Para Moody's, la meta del gobierno "es significativamente más débil" que esa trayectoria.

El trasfondo de la advertencia es el desempeño fiscal de 2024. Según la clasificadora, el déficit superó en más de dos puntos porcentuales la meta que el propio gobierno había revisado al alza, una brecha que Moody's califica de "particularmente pronunciada". La causa principal fue la sobreestimación de los ingresos esperados de la nueva ley antievasión fiscal, a lo que se sumó un gasto mayor al presupuestado.

La clasificadora reconoce que los gobiernos chilenos fijan objetivos fiscales claros por período y que el CFA "es muy activo y se pronuncia abiertamente cuando existe el riesgo de desviación". Sin embargo, pone en duda la capacidad de presión para que esos límites autoimpuestos se cumplan, y advierte que años de desviaciones han comenzado a "mermar la credibilidad del marco fiscal de Chile".

Para la agencia, el cumplimiento de las metas fiscales y de deuda "será fundamental" en el período que viene. Su escenario base proyecta una estabilización del ratio de deuda cerca de los niveles actuales. Moody's señaló que espera que el gobierno adopte medidas concretas si los indicadores fiscales amenazan con superar los límites establecidos en la nueva trayectoria.