El año pasado, la gastrectomía en manga creció un 31% y el bypass gástrico un 46% respecto del período anterior según datos de Interclínica, que agrupa cinco establecimientos de salud en cuatro regiones del país. El acompañamiento multidisciplinario y el seguimiento posterior son claves para sostener resultados en el largo plazo.

La conversación sobre obesidad en Chile cambió hace tiempo. Lo que antes se abordaba principalmente desde la estética, hoy se entiende como un problema de salud pública, con impacto en enfermedades metabólicas, cardiovasculares y de salud mental.

Y aunque las cirugías bariátricas han aumentado de forma sostenida en el país, especialistas coinciden en que el foco no debería estar solo en la operación, sino en todo lo que ocurre antes —y especialmente después— de entrar al pabellón. Durante el último año, el grupo Interclínica —con presencia en cuatro regiones del país a través de cinco recintos de salud— realizó cerca de 2.400 cirugías bariátricas, lo que representó un crecimiento de 37% respecto del período anterior.

Al desagregar por zonas, Los Leones Interclínica, en La Calera, registró un alza de 210% en este tipo de procedimientos, mientras que San José Interclínica, en Arica, creció 68%. Más atrás se ubicaron Los Carrera Interclínica, en Quilpué, con 28%; Tarapacá Interclínica, en Iquique, con 5%; y Cordillera Interclínica, en Santiago, con 3%.

En cuanto a las técnicas utilizadas, el bypass gástrico aumentó 46% en toda la red, con importantes alzas en La Calera (295%), Quilpué (84%), Arica (68%), Iquique (24%) y Santiago (5%). En tanto, la gastrectomía en manga creció 31% en el grupo, con variaciones de 192% en La Calera, 67% en Arica, 16% en Quilpué, 2% en Santiago y una disminución de 18% en Iquique.