Un investigador estadounidense que lleva décadas estudiando el impacto de la tecnología en la educación tiene una advertencia para las universidades del mundo: adaptarse a la inteligencia artificial de forma superficial no alcanza.
John W. Moravec es el fundador de Education Futures, consultora que asesora a gobiernos y centros de formación en el desarrollo de sus sistemas educativos. Es conocido por acuñar el concepto de "knowmads", que combina las palabras inglesas "know" (saber) y "nomads" (nómadas): personas capaces de construir su conocimiento de forma flexible, sin atarse a un empleo, una institución o un lugar fijo.
Moravec acaba de publicar Construir una rebelión positiva: crear nuevos futuros educativos, un libro que reúne ensayos sobre cómo transformar la educación desde sus cimientos. El libro llega en un momento complejo para la enseñanza superior: Estados Unidos enfrenta desde hace años el cierre masivo de universidades, y la irrupción de la IA plantea preguntas que el sistema todavía no sabe cómo responder.
"El sistema educativo fue creado para un mundo que ya no existe", dice Moravec en el prólogo del libro. En entrevista, amplía ese diagnóstico: las universidades enfrentan hoy la inteligencia artificial, la crisis climática, los cambios demográficos, los movimientos migratorios, la volatilidad del mercado laboral y la desconfianza generalizada en las instituciones, todo al mismo tiempo.
El investigador reconoce que hay más conciencia del problema que antes. "El cambio más significativo que observamos es que tanto las universidades como los gobiernos ahora comprenden que la educación opera en un estado de inestabilidad permanente", explica. Pero ese reconocimiento no se ha traducido en innovación real. Las instituciones siguen respondiendo con más políticas y más normativas, cuando lo que hace falta es repensar el modelo desde adentro.
La IA es quizás el desafío más agudo. Moravec lo plantea con una pregunta directa: si la IA ya es capaz de hacer, y hacer mejor, muchas de las cosas que hoy se enseñan en las aulas, ¿tiene sentido seguir enseñándolas? "El mayor problema es que si estamos enseñando cosas que la IA puede hacer, y que hace mejor, no deberíamos estar enseñando eso; deberíamos enseñar cosas distintas", dice.
El año pasado, junto a una coalición internacional de investigadores, Moravec impulsó el Manifiesto 25, una declaración con compromisos concretos para transformar la educación. Su nuevo libro es la base argumental de esa agenda.

