Bank of America (BofA), uno de los mayores bancos de inversión del mundo, proyectó esta semana que la economía chilena crecerá apenas 1,4% en 2026, golpeada por el alza en los precios del petróleo a nivel global. Recién en 2027 habría una aceleración, cuando el Producto Interno Bruto (PIB, la medida del tamaño de la economía) subiría hasta el 3%.
La cifra viene del último informe de Perspectiva Económica Mundial del banco, que también revisó las proyecciones para la inflación. Los precios al consumidor, que han repuntado en los últimos meses, cerrarían 2026 en torno al 4,1%, por encima de la meta del 3% que fijó el Banco Central de Chile. La convergencia hacia ese objetivo llegaría en 2027, cuando la inflación debería caer al 3,2%.
Uno de los puntos más delicados del diagnóstico es el fiscal. BofA señaló que el déficit del Estado, es decir, cuánto más gasta el gobierno de lo que recauda, se mantendría por encima del 2% del PIB. La reforma previsional agregaría cerca de un punto porcentual adicional al déficit a medida que entre en vigencia.
En el frente externo, en cambio, hay buenas noticias. Los precios del cobre y el litio, dos de los principales productos de exportación, más una menor dependencia de importaciones energéticas, permitieron que el déficit de cuenta corriente, la diferencia entre lo que el país exporta e importa, cayera desde alrededor del 10% del PIB en 2022 hasta apenas el 1,9% en 2025. Para 2026, BofA proyecta que ese número se acercaría al equilibrio.
Sobre la política monetaria, el banco espera que el Banco Central mantenga la tasa de interés de referencia en 4,5% durante todo 2026. Las alzas vendrían en 2027, con incrementos acumulados de medio punto porcentual.
Para el resto de América Latina, el banco ve un panorama algo mejor: el crecimiento regional se revisó al alza, a 2,2% para 2026 y 3% en 2027. Aun así, el contexto monetario sigue siendo restrictivo. Las expectativas de tasas más altas en Estados Unidos y los riesgos inflacionarios, incluido el impacto del fenómeno climático El Niño, limitan el margen para que los bancos centrales de la región bajen sus tasas.
A nivel global, un factor que BofA incorporó en sus proyecciones fue el reciente acuerdo de paz con Irán. A pesar de la fragilidad del alto al fuego, el crecimiento mundial se revisó marginalmente al alza, hasta un 3,2% en 2026 y un 3,5% en 2027. La inflación global cerraría el año cerca del 3% y bajaría a 2,4% en 2027.
