Especialista advierte que el ejercicio regular, junto con la evaluación de factores de riesgo, resulta fundamental para evitar lesiones graves y mejorar la calidad de vida en la vejez. Las caídas en personas mayores representan un problema de salud pública relevante debido a su impacto en la morbilidad, mortalidad y funcionalidad.

Estos episodios pueden provocar fracturas, hospitalizaciones, pérdida de independencia y un deterioro significativo en la calidad de vida. Además, este grupo presenta un mayor riesgo de sufrir lesiones graves e incluso fallecer a causa de una caída.

El docente de la Escuela de Kinesiología de la Universidad Andrés Bello, Juan Ignacio de la Fuente, explica que la prevención pasa, en gran parte, por la práctica de ejercicios simples y efectivos. “Los más recomendados son aquellos que combinan fortalecimiento muscular, especialmente de las piernas, con ejercicios de equilibrio y movimientos funcionales de la vida diaria”, señala.

Cómo comenzar Aun cuando la persona no tenga el hábito de ejercitarse, siempre es posible comenzar con acciones simples incorporadas a la vida diaria. “Sentarse y pararse de una silla, realizar pasos controlados o mantenerse de pie con apoyo cercano pueden ser un buen punto de inicio, ya que las guías internacionales respaldan programas que integran ejercicios de equilibrio, trabajo funcional y fortalecimiento progresivo”, explica el kinesiólogo.

Para que estos ejercicios generen beneficios reales, deben ser simples, seguros, progresivos y constantes en el tiempo. No se trata de rutinas complejas, sino de mantener una práctica regular.