Hay rituales que no necesitan justificación para perdurar. Cada junio, cuando el frío magallánico congela el aliento y los termómetros apenas superan los cero grados, Punta Arenas hace algo que desafía cualquier instinto de supervivencia: invita a sus habitantes a tirarse al mar. Ayer sábado, esa convocatoria volvió a reunir a miles en las orillas del estrecho más famoso del mundo.

7.500 personas respondieron al Chapuzón del Estrecho en su edición 2026, según informó La Tercera. La jornada comenzó a las 15 horas del sábado 27 de junio, bajo un cielo que combinó el frío austral con el entusiasmo de quienes, año a año, convierten el agua helada en un acto de identidad regional.

Para resguardar la masiva zambullida, la Capitanía de Puerto de Punta Arenas desplegó un operativo que incluyó patrullas de Policía Marítima distribuidas en las distintas áreas del evento y dos botes de goma con nadadores de rescate. La Armada de Chile coordinó el dispositivo, que operó sin contratiempos durante toda la jornada.

El jefe de la Capitanía de Puerto de Punta Arenas, Fernando Diez, capitán de fragata litoral, valoró el comportamiento de los participantes. "El evento se desarrolló sin mayores incidentes", señaló, precisando que la comunidad respetó las medidas de seguridad, incluyendo "el no consumo de alcohol y cigarrillos en el área de playa".

La Municipalidad de Punta Arenas cerró la jornada con un mensaje en redes sociales que resumió el espíritu de la celebración: "¡Gracias a los 7.500 valientes! Nos vemos el 2027".