El Gobierno no explica sus prioridades: por qué hay plata para algunas cosas y no para otras. Anuncia baja de retenciones al campo y prepara quita de subsidios al gas.

Pero tampoco empatiza con aquellos a los que les pide paciencia, un esfuerzo más para “hacer a Argentina grande nuevamente”. Los datos hablan: sube el nivel de endeudamiento, baja el dinero disponible de las familias y cae el número de empleadores y de trabajadores formales.

Pero no todo es el bolsillo. O sí.

En pocos días se conocerán los datos del índice de suicidios en Argentina y mostrarán un aumento para 2025 de más del 21% respecto del año anterior. Ayer, el ministro de Economía, Luis Caputo, posteó en X: “En marzo el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró un crecimiento de 3,5% mensual en la serie desestacionalizada y de 5,5% en la comparación con igual mes de 2025”.

No es falta de entusiasmo, pero para no caer en el “la inseguridad es una sensación” de Aníbal Fernández, hay que interpretar los datos en contexto. PUBLICIDAD Patricio Larroulet, de la consultora Alquimia, advierte que los sectores que empujan la estadística son los que conocemos: minería, agro y pesca; mientras que los rubros construcción, industria y comercio están comparados contra uno de los peores momentos del 2025 (crisis cambiaría que derivó en un nuevo programa del FMI).