La española que pasó un año de expedición en una isla filipina y descubrió otro modo de reproducción de las ranas La doctoranda Marta Miñarro halla un raro ejemplar de este anfibio que pone huevos grandes y cuida a sus renacuajos una vez nacidos Los siglos XVIII y XIX marcaron el apogeo de la historia natural. En pleno fervor ilustrado, naturalistas y exploradores se lanzaron a recorrer el planeta con una ambición: descubrir, describir y clasificar la vida en toda su diversidad.
A bordo de expediciones marítimas o adentrándose en territorios remotos, recolectaban plantas, animales y minerales que viajaban después a Europa, donde eran estudiados y ordenados, ampliando el conocimiento del mundo. Dos siglos después, esa tarea dista mucho de haber concluido.
Aún hoy hay científicos que continúan explorando los rincones menos conocidos del planeta. Ignacio de la Riva, herpetólogo (científico dedicado al estudio de reptiles y anfibios) del Museo Nacional de Ciencias Naturales, ha dedicado buena parte de su carrera a estudiar un grupo de ranas andinas distribuidas desde Ecuador hasta Argentina y Chile.
Pero la quitridiomicosis, una enfermedad global causada por un hongo, resultó devastadora para ellas. “Varias de las especies que había descubierto y descrito posiblemente ya se han extinguido.
He dedicado muchos años a estudiarlas y era terriblemente frustrante volver allí y comprobar que ya no estaban”, explica. “Me di cuenta de que era el momento de cambiar de paisaje”, añade el investigador.