Una compleja valla legislativa comenzó a configurarse para la agenda económica del Ejecutivo en el Congreso Nacional. El senador del Frente Amplio, Diego Ibáñez, abordó en profundidad la discusión parlamentaria en torno a la megarreforma impulsada por el Gobierno de José Antonio Kast, manifestando sus severos reparos al diseño técnico de la iniciativa y asegurando de forma tajante que la centroizquierda no validará un esquema de votación forzado.
En una entrevista concedida al diario La Tercera, el timonel frenteamplista se refirió de manera específica a la propuesta que busca rebajar el impuesto corporativo de las empresas en Chile. Al respecto, Ibáñez sostuvo que la aspiración del bloque es que una reforma de esta envergadura estructural no profundice las brechas de desigualdad ni se traduzca en una transferencia neta de recursos desde el Fisco hacia los grupos económicos que concentran el capital.
“Si reducimos el impuesto corporativo, pero al mismo tiempo se compensa con un alza de la recaudación total, en base a los impuestos personales o en el combate de la evasión tributaria, me parece que eso es fiscalmente sostenible”, planteó el parlamentario, condicionando la viabilidad de la discusión en la Cámara Alta. Emplazamiento al ministro Quiroz y críticas al SII El legislador oficialista endureció el tono político al personificar las discrepancias del debate en la figura del jefe de la billetera pública, acusando una supuesta desconexión con los datos de recaudación fiscal.
Ibáñez remarcó que existe una diferencia profunda con los planteamientos del ministro Jorge Quiroz. También detalló que el SII registra un 40% de evasión y elusión en el impuesto de las empresas.
Además, cuestionó la total ausencia de propuestas por parte del secretario de Estado para frenar dicha brecha. Bajo esa misma línea argumental, el senador calificó de inviable el avance de la iniciativa en su actual estado de tramitación, asegurando que si la propuesta gubernamental carece de compensaciones y se sostiene en una mirada de carácter “ultralibertaria”, se vuelve sumamente difícil mantener una conversación legislativa razonable.