Entre otras graves consecuencias Ajuste en salud amenaza programas de cáncer, salud mental y compra de insumos La reducción presupuestaria aplicada por el gobierno al Ministerio de Salud encendió las alertas en la Región de Coquimbo, luego de que se confirmara un ajuste superior a los $3.452 millones para los hospitales de La Serena y Coquimbo. La medida forma parte de un recorte nacional que supera los $413 mil millones, el que busca, según las autoridades de gobierno, optimizar el uso de los recursos en el sistema público de salud.
En ese contexto, dirigentes de la salud y representantes de los funcionarios manifestaron a Diario El Día su preocupación por el posible impacto que el ajuste podría tener en la atención a pacientes. El presidente del Colegio Médico de la Región de Coquimbo, Fernando Carvajal, señaló que este recorte se produce en un contexto crítico, con listas de espera históricamente altas, alerta oncológica y una presión sostenida sobre la red asistencial.
Además, asegura, "la atención primaria universal se encuentra paralizada y persiste un problema estructural de financiamiento que hace que los hospitales no logren terminar el año con el presupuesto asignado y comiencen el siguiente endeudados”. Carvajal recordó que el hospital de La Serena "cerró el año con una deuda cercana a los $3.500 millones, cifra que podría ser incluso mayor, y el hospital de Coquimbo debe tener montos similares”.
Ajuste permanente Además, Carvajal indicó que “el gobierno señaló reiteradamente que los ajustes presupuestarios en salud se concentrarían en medidas de eficiencia, pero el Decreto 33 revela que los recortes afectan el financiamiento basal de los hospitales, el pago por atenciones realizadas y los fondos de emergencia”. A juicio del profesional, esto podría agravar "la compleja relación con los proveedores debido a las deudas existentes, dificultar la reparación o reposición de equipamiento y la contratación de equipos de apoyo, impactando la atención de los pacientes”, advirtió.
Por su parte, el presidente de la FENATS Región de Coquimbo, Mauricio Ugarte, aseguró que “entendíamos que esta reducción presupuestaria era una medida transitoria, pero con el Decreto 33 quedó claro que el ajuste es permanente, y como en salud todo está interconectado, la reducción de honorarios o la eliminación de reemplazos afectará la atención cotidiana y aumentará la carga laboral de los funcionarios”. En línea con lo dicho por Carvajal, Ugarte advirtió que “los hospitales funcionan con un déficit estructural permanente, ya que todos los años parten con un presupuesto disminuido y en septiembre u octubre, ya no tienen liquidez”.