El Gobierno de Brasil presentó este jueves una carta de intención a las autoridades chinas para emitir los llamados "bonos panda", títulos de deuda denominados en renminbi, la moneda oficial china cuya unidad es el yuan. De concretarse, Brasil sería el primer país de América Latina en colocar deuda soberana en esa divisa.
Dario Durigan, ministro de Hacienda de Brasil, entregó la carta al gobernador del Banco Popular de China, el banco central chino, Pan Gongsheng, durante una ceremonia realizada en Pekín.
La operación apunta a captar hasta 5.000 millones de yuanes, equivalentes a unos 740 millones de dólares. Las tasas de interés para este tipo de emisiones oscilan entre el 1,7% y el 2,0% anual, muy por debajo de las que Brasil paga en sus colocaciones en dólares. El mercado de bonos chino es el segundo más grande del mundo y ofrece costos de financiamiento considerablemente menores.
Para el país más grande de América Latina, que arrastra una deuda pública elevada y tasas de interés altas, el acceso a ese mercado representa una alternativa concreta. Brasil busca diversificar su base de inversionistas y estrechar vínculos financieros con su principal socio comercial.
La operación se produce en un momento de creciente tensión entre Washington y sus socios comerciales. Durigan negó cualquier vínculo con la política arancelaria de Estados Unidos. "No estamos bajo ninguna presión. Brasil tiene socios en todo el mundo y seguirá ejecutando su estrategia nacional independientemente de condicionamientos externos", sostuvo.
El anuncio se alinea con la tendencia que impulsan los países del BRICS (el bloque que agrupa a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, entre otros) de reducir la dependencia del dólar en las transacciones internacionales. Si los bonos panda resultan exitosos, otros gobiernos latinoamericanos podrían explorar el mismo camino, en una región que ya exporta masivamente hacia China.
Pan Gongsheng calificó la potencial emisión como "un puente importante" para la cooperación financiera bilateral. La siguiente etapa depende de las negociaciones técnicas entre el Tesoro Nacional de Brasil y las autoridades del mercado de capitales chino. No hay fecha definida para el lanzamiento.