El cuerpo pasa entre 8 y 10 horas sin recibir alimento durante la noche. Al despertar, el metabolismo espera combustible.

Lo que se le de en ese primer momento del día define, en buena medida, cómo funciona todo lo demás: el nivel de energía, la concentración, el peso y hasta el estado de ánimo. PUBLICIDAD El problema no es solo saltarse el desayuno.

Es también qué se desayuna. Un café con pan dulce o un jugo de caja pueden disparar la glucosa en sangre y derrumbarla minutos después, generando más hambre, más antojos y más fatiga.

PUBLICIDAD El azúcar añadida en el desayuno es uno de los factores que más daño hace sin que se note. Elegir opciones bajas en azúcar desde la primera comida del día es una decisión que protege la salud a largo plazo.

Y no tiene que ser complicado ni aburrido. PUBLICIDAD Por qué el azúcar en el desayuno importa más de lo que crees Un análisis publicado en la revista médica Nutrients, disponible a través del repositorio digital PubMed Central del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, revisó 9 estudios con más de 118 mil participantes y encontró que quienes no desayunan o lo hacen mal tienen 26% más riesgo de presentar azúcar elevada en sangre.