Dos días después de llegar a Venezuela, Sergio Yévenes, tercer comandante del Cuerpo de Bomberos de Santiago, describió en radio Cooperativa un escenario de destrucción mayor a la anticipada: edificios completamente derrumbados y estructuras que cedieron parcialmente, con peligro de un colapso posterior. "La destrucción de Venezuela es bastante grande", reconoció el coordinador del contingente chileno desplegado tras los terremotos que golpearon al país caribeño.

El equipo suma 45 voluntarios en total, ocho de ellos aportados por el Cuerpo de Bomberos de Santiago. Operan como USAR BoCH (Urban Search and Rescue Bomberos de Chile), la unidad especializada en rescate en estructuras colapsadas. Yévenes los describió como un grupo "clasificado, especializado en desastres y debidamente calificado y certificado por un organismo internacional".

El trabajo avanza despacio, una decisión deliberada. La prioridad no es la velocidad sino moverse con seguridad entre los escombros mientras buscan víctimas. "Tenemos que tomar todas las medidas de seguridad. Es un trabajo bastante lento, pero estamos enfocados", cerró el comandante.