El duro diagnóstico de LyD: hay avances en innovación, pero no se traducen en mayor I+D en empresas y productividad Libertad y Desarrollo propone ampliar el incentivo tributario a la I+D de 35% hasta 100%, integrar espacios regulatorios de prueba para nuevas tecnologías y mejorar la transferencia tecnológica. Noticias destacadas Aunque Chile ha presentado mejoras en capital humano avanzado, publicaciones científicas, institucionalidad y capacidades de investigación, esos esfuerzos no se han traducido de la misma manera en innovación empresarial, transferencia tecnológica ni mejoras sostenidas de productividad.

Así lo planteó un diagnóstico elaborado por Libertad y Desarrollo (LyD), que analizó las principales brechas que limitan la innovación en el país. El documento propuso una serie de lineamientos para el diseño de políticas públicas orientadas a fortalecer la innovación en Chile, estructurados en torno a cinco pilares: gobernanza e institucionalidad; financiamiento de la innovación; capital humano y capacidades para innovar; vínculos y transferencia tecnológica; y condiciones de entorno relacionadas con regulación, competencia y mercados.

El informe advirtió que el país presenta brechas que no responden a una falla aislada, sino a un “conjunto de debilidades que se refuerzan mutuamente”. Entre ellas, baja inversión en investigación y desarrollo (I+D) -0,4% del Producto Interno Bruto (PIB), por debajo del 2,7% promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)-; restricciones de capital humano avanzado; escasa articulación entre el Estado, las empresas y la academia; y una baja adopción de instrumentos para promover la innovación, como la Ley de Incentivo Tributario a la I+D.

El economista de LyD, Nicolás Durán, dijo que, a pesar de los esfuerzos y el desarrollo de políticas públicas, la tasa de innovación empresarial ha disminuido de 14,1% entre 2017 y 2018 a 10,7% entre 2021 y 2022, mientras que la transferencia tecnológica desde la academia al sector productivo, y por ende, al mercado, aún es escasa, lo que “ha repercutido” en el estancamiento de la productividad y el crecimiento a largo plazo del país. Según LyD, la productividad total de factores, que crecía a tasas del 3,2% anual a comienzos de los años ‘90, se ha mantenido “estancada o con variaciones negativas durante la última década”, por lo que enfatizó el rol del sistema de innovación para generar “mejoras sostenidas” de eficiencia entre el capital humano y los recursos productivos.

I+D y capital humano Durán advirtió que existe una desconexión entre “la estructura productiva y la científica”, lo cual limita la transformación del conocimiento en innovación productiva. Agregó que las compañías financian solo el 3,2% de la I+D ejecutada por las instituciones de educación superior.