Un bombardeo en el sureste de Venezuela terminó recientemente con la vida de Héctor Guerrero Flores, conocido como Niño Guerrero, señalando lo que muchos consideran el golpe más severo contra el Tren de Aragua desde su surgimiento. El debate sobre si esta acción equivale al fin de una de las organizaciones criminales más temidas de Sudamérica cobra fuerza no solo en Venezuela, sino también en Chile, Perú y otros paÃses donde la banda multiplicó sus actividades. Los expertos ya coinciden en que esta muerte sacude el tablero del crimen organizado regional, aunque el desenlace dista de ser definitivo. La figura de Niño Guerrero se convirtió en sinónimo del Tren de Aragua. Según la periodista de investigación Ronna RÃsquez, autora del libro El Tren de Aragua, su papel iba mucho más allá de lo simbólico. âEl papel del Niño Guerrero era determinante, era el lÃder, pero no solamente el lÃder de manera nominal, sino que ejercÃa ese liderazgo, esa conducción de la organizaciónâ, explicó RÃsquez a BioBioChile. Detalló que autoridades en Perú, Chile y Colombia interceptaron comunicaciones donde él dictaba órdenes a sus emisarios, quienes consultaban cada movimiento criminal antes de actuar. La estructura de la organización, aunque con una cúpula diversificada, giraba en torno al Niño Guerrero, lo que permitió concentrar decisiones estratégicas. No obstante, las acciones de los últimos años, desde la toma de la prisión de Tocorón en 2023 hasta la persecución internacional, ya venÃan debilitando el entramado criminal. La inclusión del grupo como organización terrorista por parte de Estados Unidos y la invocación de la Ley de Enemigo Extranjero marcaron un punto de inflexión. âNo es el finâ La muerte de Niño Guerrero no significa, para RÃsquez, la desaparición inmediata de la organización. âNo podemos ser asà de determinantes y tajantes. La historia de otras redes de crimen organizado indica que no necesariamente es asÃ. Sin embargo, sà considero que es un golpe significativo y muy fuerte contra el Tren de Araguaâ, sostuvo la periodista. El Tren de Aragua ya mostraba signos de debilitamiento tras la intervención en Tocorón y la persecución de varios lÃderes. A pesar de ello, mantuvo operaciones en Chile, donde hace poco se desarticuló una célula dedicada al lavado de dinero, y en Perú, donde la extorsión continúa como práctica recurrente. Según un informe de El PaÃs, el grupo logró expandirse a 14 de las 16 regiones chilenas, transformando la dinámica delictiva local y obligando a las autoridades a desplegar recursos excepcionales. Fragmentación La desaparición del lÃder abre la puerta a la fragmentación. RÃsquez ya advierte que el Tren de Aragua podrÃa dividirse en células más autónomas y violentas, con potencial para operar de manera desordenada y menos predecible. âLa organización se puede fragmentar. Ya venÃa fragmentándose luego de este debilitamiento. Pero ahora hay más razones para que se fragmente, sobre todo porque, además, el Tren de Aragua era una suma de pequeñas pandillasâ, explicó. Este escenario genera incertidumbre: la ausencia de un mando único puede derivar en una escalada de agresividad por parte de facciones independientes. La periodista también mencionó que, según fuentes oficiales, en la zona del Arco Minero, en Venezuela, actualmente conviven más de veinte mil personas armadas de distintos grupos criminales, quienes podrÃan desplazarse hacia otros territorios tras la caÃda de Guerrero. La sombra en Chile y Perú En Chile, la presencia del Tren de Aragua se remonta a 2018 y 2019, con un flujo importante de integrantes ingresando durante la pandemia. La megabanda adaptó su estructura en cada paÃs, rearticulándose tras cada arresto de sus lÃderes. Un ejemplo fue la operación Tokio, donde la FiscalÃa chilena desarticuló una red que lavó más de 85 millones de dólares entre 2022 y 2025. El dinero provenÃa de secuestros, trata de personas y extorsiones. El exfiscal Raúl Arancibia destacó que Guerrero coordinaba delitos transfronterizos como tráfico de migrantes, robos, amenazas y homicidios. En 2026, más de 300 integrantes de la organización permanecen encarcelados en Chile, principalmente en el Recinto Penitenciario Especial de Alta Seguridad de Santiago. En Perú, el general VÃctor Revoredo, jefe de la Dirincri, señaló en RPP que la caÃda de Guerrero representa un golpe importante, pero no asegura el desmantelamiento de todas las células. âToda esta estructura criminal en las personas intervenidas obedecÃa órdenes de Héctor Guerrero, de alias Petares o Petrica y con un representante acáâ, sostuvo Revoredo. Añadió que la cooperación entre la PolicÃa Nacional del Perú (PNP), fuerzas estadounidenses y organismos regionales fue clave para identificar y desarticular varias ramas de la banda. Un modus operandi La extorsión figura como la actividad central del Tren de Aragua. Según RÃsquez, la organización, hasta el dÃa de hoy, combina ese delito con otros, como el narcotráfico, los secuestros, la explotación sexual y fraudes financieros. âLa extorsión, dentro de lo que ha sido como el portafolio criminal del Tren de Aragua, que es bastante amplio, ha tenido un rol determinante. Es una de las actividades que siempre está presenteâ, afirmó. En Chile, la banda extorsionaba a dueños de locales nocturnos para realizar fiestas y eventos, mientras que en las zonas mineras de Venezuela imponÃa pagos a quienes deseaban operar en sus territorios, ya fuera para vender drogas, cigarrillos o administrar comercios. La sucesión La muerte del jefe no deja un vacÃo absoluto. Como reportó CNN, figuras como Yohan José Guerrero (alias Johan Petrica) y Giovanni Vicente Mosquera Serrano (El Viejo) aparecen como posibles sucesores. Petrica, cofundador de la banda, dirige el Sindicato de Las Claritas, ligado a la minerÃa ilegal en BolÃvar, y ha sido identificado por el Departamento de Estado de Estados Unidos como uno de los lÃderes más relevantes, con una recompensa de hasta 4 millones de dólares por su captura. Mosquera Serrano, en tanto, fue incluido en la lista de los diez fugitivos más buscados del FBI en 2025, acusado de conspiración para traficar cocaÃna y apoyo a organizaciones terroristas. La red del Tren de Aragua mantiene aún presencia en Venezuela, Colombia, Perú, Chile, Ecuador, Bolivia, Brasil, México, Estados Unidos y España, lo que complica una erradicación definitiva. Impacto y ramificaciones Los tentáculos del Tren de Aragua alcanzan la economÃa regional. En Chile, la Operación Tokio reveló una red de lavado de dinero que movilizó más de 85 millones de dólares, involucrando a ejecutivos bancarios. El PaÃs recogió declaraciones de Luis Izquiel, abogado penalista, quien calificó esta operación como la mayor desmantelada en Latinoamérica relacionada con la banda. El ministro de Seguridad chileno, MartÃn Arrau, celebró la cooperación internacional lograda en la caÃda de Guerrero, pero advirtió que la organización persiste. âLa caÃda de un lÃder no significa el fin de la organización, por lo que seguiremos coordinando a todo el sistema de seguridad detrás de sus células y cada uno de sus integrantesâ, expresó en su cuenta oficial. El futuro del crimen El control de zonas mineras en Venezuela y la expansión hacia mercados ilÃcitos en Sudamérica sitúan al Tren de Aragua en el centro de las preocupaciones de seguridad. La minerÃa ilegal, el tráfico de drogas y la extorsión son actividades conectadas a la dinámica regional. Las autoridades de Chile y Perú insisten en que el trabajo coordinado con agencias internacionales es clave para contener el avance del Tren de Aragua. El general peruano Revoredo ya subrayó la importancia de la inteligencia policial y la moral de los agentes para enfrentar la criminalidad: âEsta guerra la ganamos porque la ganamosâ. La muerte de Niño Guerrero marca un hito en la lucha contra una de las organizaciones criminales más poderosas de la región, pero no representa su final. El fenómeno del Tren de Aragua continúa adaptándose, reconfigurando sus liderazgos y buscando nuevas formas de subsistir en un entorno de cooperación internacional intensificada y mercados ilÃcitos en constante mutación. Chile, Perú y la región en general no deben bajar la guardia.